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miércoles, 19 de septiembre de 2012

MOMENTO

El jardín llovido
eleva hacia las tímidas sonrisas azules
la mirada de sus rosas.
Ruptura cristalina del alado llamamiento
a la luz.
Pesado de delicia el jardín con sus árboles
se pierde en sus esencias.
Pero viene la brisa
y es una infancia de hojas y de flores danzando.
El canto de los pájaros a la danza se ciñe.



jueves, 13 de septiembre de 2012

Ranciere, Jacques - El desacuerdo


http://es.scribd.com/doc/37307283/Ranciere-Jacques-El-desacuerdo


Maria Bethânia - A palavra


SEMINARIO INTERNACIONAL EDUCAR: FIGURAS Y EFECTOS DEL AMOR

http://www.cemfundacion.org.ar/nota.asp?IdNota=45&Id=1

Conferencia de Liliana Bodoc y Carlos Skliar en el Plan Nacional de Lectura - Parte 5


Conferencia de Liliana Bodoc y Carlos Skliar en el Plan Nacional de Lectura - Parte 4


Bourdieu - Oficio de Sociologia

http://es.scribd.com/doc/17759377/Bourdieu-Oficio-de-Sociologia

Bourdieu Pierre - Campo de poder, campo intelectual

http://es.scribd.com/doc/23559947/Bourdieu-Pierre-Campo-de-poder-campo-intelectual

La reproducción Bourdieu

http://es.scribd.com/doc/57473035/La-reproduccion-Bourdieu

Henry A. Giroux - Pedagogia y politica de la esperanza [Teoria, cultura y enseñanza]


Henry A. Giroux - Teoria y resistencia en educacion


Correspondencia con Dionys Mascolo del Libro "Dos Regímenes de Locos" de G. Deleuze

Correspondencia con Dionys Mascolo del Libro "Dos Regímenes de Locos"
de G. Deleuze

París, 23 de abril de 1988
Querido Dionys Mascolo:

Muchísimas gracias por enviarme Autour d'un effort de mémoire. Lo he leído y releído. Después de haber leído Le communisme, creo que es usted uno de los autores que más intensamente han innovado las relaciones del pensamiento con la vida. Llega usted a definir las situaciones-límite por sus consecuencias internas. Me parece que cuanto usted escribe es extremadamente importante, extremadamente exigente, y una frase como "tal conmoción de la sensibilidad general no puede dejar de conducir a nuevas disposiciones del pensamiento..." me parece que contiene, en su pureza, una especie de secreto. Le reitero mi admiración y, si me lo permite, mi amistad.

30 de abril de 1988
Querido Gilles Deleuze:

Me remitieron ayer su carta.
Más allá del elogio que contiene, y que no me atrevo a creer merecido, y además de agradecerle la generosidad de la que me da muestras, debo decirle lo mucho que me han conmovido sus palabras. Un momento verdaderamente feliz, y a la vez una feliz sorpresa, algo así como descubrirse no solamente aprobado o bien entendido sino, en cierto modo, adivinado o, justamente, sorprendido. Esto tiene que ver con una frase que usted citaba (en la cual se trataba de una "conmoción de la sensibilidad general") y que, según usted, contendría un secreto. Ello (¡no me malinterprete!) me ha llevado a preguntarme: ¿cuál podría ser ese secreto? Y quiero decirle en dos palabras el esbozo de respuesta al que he llegado.
Me parece que este presunto secreto quizá no sea, en el fondo (aunque uno siempre se arriesga a querer sacar algo de las sombras), más que el de un pensamiento que desconfía del pensamiento. Lo que comporta un desamparo. Secreto, pues –si quien se encuentra desamparado no busca refugio en una actitud de vergüenza o en un humor amanerado–, siempre justificable en principio; secreto sin secreto, o al menos sin voluntad de secreto. Y de tal modo que, finalmente, si es reconocido (y se adivina de nuevo en otro), basta para fundar toda posible amistad. Hipótesis, espero, no reductora, que responde a lo que percibí como una pregunta.
Mis saludos, en la amistad del pensamiento, y toda mi gratitud.
Dionys

6 de agosto de 1988
Querido Dionys Mascolo:

Le escribí hace algunos meses porque me pareció admirable su Autour d'un effort de mémoire, y tenía la sensación de que había un "secreto" de una clase que raramente se percibe en un texto. Atenta y amablemente, usted me respondió: si hay secreto, es el de un pensamiento que desconfía del pensamiento y, por tanto, el de un "desamparo" que, si es reconocido en otro, constituye la amistad. Ahora le escribo yo de nuevo, no para importunarle ni solicitar de usted una respuesta más, sino más bien [para continuar], como en sordina, una conversación latente que las cartas no interrumpen, o más bien como un monólogo interior sobre ese libro que no he dejado de frecuentar. ¿No podría invertirse el orden? Para usted, lo primero sería la amistad. Evidentemente, la amistad no sería una circunstancia exterior más o menos favorable, sino, sin dejar de ser totalmente concreta, una condición interior del pensamiento en cuanto tal. No hablar con el amigo, acordarse de él, etcétera, sino al contrario, pasar con él por pruebas como la amnesia o la afasia, necesarias para todo pensamiento. No recuerdo ahora quién es ese poeta alemán que habla de una hora, entre dos luces, en que hay que desconfiar "incluso del amigo". Se llegaría hasta ese punto, hasta la desconfianza hacia el amigo, y ello es lo que, junto con la amistad, introduciría el "desamparo" en el pensamiento de manera esencial.
Creo que, en los autores a quienes admiro, hay muchas formas de introducir categorías y situaciones concretas como condición del pensamiento puro. En Kierkegaard, se trata de la novia, del noviazgo; en Klossowski (y quizá, de otra manera, también en Sartre) es la pareja; en Proust, es el amor celoso en cuanto constitutivo del pensamiento y ligado al signo; en su caso, y también en el de Blanchot, es la amistad. Ello implica una completa reconsideración de la "filosofía", puesto que ustedes son los únicos que toman al pie de la letra la palabra philos. No es que ustedes retornen a Platón. Además de que ya el sentido platónico era extremadamente complejo, y nunca se ha esclarecido del todo, se adivina fácilmente que ustedes la utilizan en un sentido completamente distinto. Quizá es que philos se ha desplazado desde Atenas hacia Jerusalén, pero también se ha enriquecido mediante la Resistencia, la red, que constituyen afecciones del pensamiento además de ser situaciones históricas y políticas. Encontraríamos aquí una extraordinaria historia del Philos de la "filosofía", de la cual ustedes ya forman parte, o de la cual ustedes son, mediante todo tipo de bifurcaciones, la figura moderna. Esto está en el corazón de la filosofía, es su presupuesto concreto (donde se ligan una historia personal y un pensamiento singular). Éstas son mis razones para volver a su texto y reiterarle mi admiración, pero sobre todo bajo la premisa de no importunar su propia investigación. Con mi mayor consideración y disculpándome por una carta tan larga,
Gilles Deleuze

París, 28 de septiembre de 1988
Querido Gilles Deleuze:

Me he encontrado, a mi regreso, con su carta y con su libro. Muchas gracias.
Su atención me conmueve profundamente. A pesar de la total confianza que tengo depositada en su juicio, he de confesar sinceramente que me deja bastante confuso. Una vergüenza quizá maligna me habría llevado a no responderle, si no fuera porque usted mismo me ha liberado un poco de ella al hablar de monólogo.
Lo que intento decir, como reacción a su primera carta (pues han sido sus observaciones las que han conducido a esta situación), es que, si en un pensamiento hay desconfianza con respecto al pensamiento mismo, un principio de confianza (es demasiado decir, pero al menos la tentación de bajar la guardia) no es posible más que mediante el compartir el pensamiento. Incluso es preciso que este compartir el pensamiento se establezca sobre el fondo de la misma desconfianza, o de un "desamparo" de este tipo, para constituir la amistad. (¿Qué importancia tiene, en efecto, estar "de acuerdo" en tal punto con alguien, si ese alguien se halla instalado en una seguridad intelectual tal que permanece a una infinita distancia de sensibilidad? Por ejemplo, esos acuerdos tan fácilmente obtenidos, tan nulos, en los diálogos donde únicamente Sócrates administra la verdad.)
Usted sugiere invertir la proposición, hacer de la amistad lo primero. Sería ella quien introduciría el "desamparo" en el pensamiento. Aún en virtud de una desconfianza, pero esta vez una desconfianza hacia el amigo. Pero, entonces, ¿de dónde nos vendría la amistad? Esto, para mí, es un misterio. Y no llego a concebir qué desconfianza (sí concibo, al contrario, el desacuerdo ocasional, claro, pero en un sentido del todo distinto, que excluye lo maléfico) sería posible respecto del amigo, una vez que ha sido recibido de este modo como amigo.
A veces he llamado a esto comunismo de pensamiento. Y lo he puesto bajo el signo de Hölderlin, quien probablemente no huyó del pensamiento más que por no haber llegado a vivirlo: "La vida espiritual entre amigos, el pensamiento que se forma en el intercambio de palabras, por escrito o de viva voz, son necesarios para los que investigan. Fuera de esto, nosotros mismos estamos fuera del pensamiento" (esta traducción, debo decírselo, se debe a M. Blanchot, y se publicó anónimamente en Comité, en octubre de 1968).
Le pido perdón por lo que esta carta pueda tener de elemental. Reconocidamente suyo,
Dionys Mascolo

En el fondo, debería haberme limitado a decirle: pero ¿y si la amistad fuera precisamente la posibilidad de compartir el pensamiento a partir de e incluso en una común desconfianza con respecto al pensamiento? ¿Y si el pensamiento que desconfía de sí mismo fuera la búsqueda de ese pensamiento compartido entre amigos? Lo cual ya, felizmente, implica sin duda otra cosa, apenas nombrable. Si me atreviera a mentarlo, sería la voluntad oscura, la necesidad de aproximarse a una inocencia del pensamiento; en suma, de proseguir esta "borradura de las huellas del pecado original", único progreso posible según Baudelaire.
Decididamente, y lo digo sonriendo, sus preguntas me han llevado a estos extremos de confesión de mis propios semi-pensamientos, como cuando a veces se continúan por cuenta propia actos realizados durante el sueño. Perdóneme.

6 de octubre de 1988
Querido Dionys Mascolo:

Gracias por su preciosa carta. Mi pregunta era: ¿cómo el amigo, sin perder nada de su singularidad, puede inscribirse como condición del pensamiento? Su respuesta es muy bella. Y remite a lo que se llama y se vive con el nombre de filosofía. Plantear nuevas preguntas no sería más que retrasarle a usted, que aún tiene tanto que ofrecerme.
Con mi amistad y mi reconocimiento,
Gilles Deleuze

Contrapuntos / El País / Pablo Gentili


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Michel Foucault

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10151026709217475&set=p.10151026709217475&type=1&ref=nf


"¿Por qué me interesa tanto la política? Si pudiera responder de una forma muy sencilla, diría lo siguiente: ¿por qué no debería interesarme?
Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta.
Después de todo, la esencia de nuestra vida consiste en el funcionamiento político de la sociedad en la que nos encontramos.
De modo que no puedo responder a la pregunta acerca de por qué me interesa; sólo podría responder mediante la pregunta respecto de cómo podría no interesarme (...) No estar interesado por la política es lo que constituye un problema. De modo que, en lugar de preguntarme a mí, debería preguntarle a alguien que no esté interesado por la política y entonces su pregunta tendría un fundamento sólido, y usted tendría todo el derecho de gritar enfurecido ¿Por qué no te interesa la política?" 

Michel Foucault


Un hombre cambia el mundo, con solo enseñarle a un niño que otro mundo es posible.
“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera.”
« Federico Garcia Lorca en La Casa de Bernarda Alba »
[ 5 de junio de 1898 - 19 de agosto de 1936 ]

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=403922769669495&set=a.162610163800758.38335.162382747156833&type=1&ref=nf

Jacques Rancière- El maestro ignorante


No. 36 (2003) Dossier a propósito del maestro ignorante de Jacques Ranciére


http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/issue/view/627

La Política del Maestro Ignorante: La Lección de Rancière


http://www.redalyc.org/redalyc/pdf/873/87313720021.pdf

Caminar rompiendo esquemas

Patricia Redondo
Patricia Redondo-Nombrar a Los Niños

Ponencia Nuñez

Ponencia Nuñez

Ranciere La Noche de Los Proletarios

http://es.scribd.com/doc/71696615/Ranciere-La-Noche-de-Los-Proletarios

Althusser - Los Aparatos Ideologicos Del Estado

Cerletti - Repetición Novedad y Sujeto